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58- LA BAJA MIL by @Foto_LuCaS

Pieles Rojas de Corazón Desmodrómico:

Esta semana cedemos nuestro espacio sabatino a @Foto_LuCaS socio fundador de Third3Rock, (empresa especializada en la organización y logística para eventos moteros), fotógrafo y por supuesto Ducatista, quien nos cuenta su segunda experiencia haciendo el mismo recorrido que una de las carreras más emblemáticas de nuestro país:



LA BAJA MIL:

Oficialmente la primera vez que se realizó fue el 31 de octubre de 1967 con 68 participantes, con salida en Tijuana y finalizando en La Paz. Esto fue gracias a un par de amigos Dave Ekins y Bill Robertson que decidieron hacer una competencia en sus motocicletas Honda en las que registraron sus tiempos por primera vez  en el año de 1962 logrando 39 horas y 54 minutos. Pasaron cinco años hasta que se formalizó el rally, conociéndose también como la “Mexican 1000”.

En sus últimas ediciones en el rally participan diferentes tipos de vehículos, que van desde automóviles todoterreno, motocicletas tipo enduro y hasta cuatrimotos, categorizados en diversas clases por tipo de vehículo, cilindrada, edad del competidor, entre otros, siendo ésta una de las más largas del mundo, su nombre es por las 1,000 millas de recorrido promedio (1609.34 kilómetros).

Baja California no solamente se caracteriza por los 50 años de este rally, también cuenta con increíbles atractivos ya sean playas, desierto, islas, sierras, fauna, flora y una excelente comida; en esta ocasión (2018) un grupo de casi cuarenta motociclistas con preferencias en diferentes marcas (Harley, BMW, KTM y claro Ducati) nos aventuramos en cruzar Baja California en cuatro días en los que además de la pasión que nos une “rodar”, también nos permite conocer y disfrutar de esta increíble zona del país.

El primer día inicia en Mexicali con un buen desayuno el cual permitió aguantar la primera parte de los casi 870 kilómetros que se realizarán hasta Guerrero Negro. Aun cuando la ruta se tuvo que modificar por una fuerte nevada en la “Rumorosa”, esto no fue problema ya que habrían muchos kilómetros que recorrer; la primera escala en este día fue en Ensenada, donde decidimos hidratarnos un poco en la cantina más antigua de México “Hussong's” (si la más antigua ya que nunca ha suspendido actividades desde 1892, para los interesados ya cuentan con sucursal en Las Vegas). Después de unas “chelas y botana”, continuamos nuestro recorrido tomando camino por la costa del pacífico y cruzando el Valle de Guadalupe, en el que aun cuando disponíamos de poco tiempo se realizó una visita rápida a un viñedo y la comida en uno de los restaurantes típicos a un costado de la carretera, en los que nos comimos unos deliciosos “burritos de jaiba” para continuar nuestro camino por la carretera 1.

A esta altura del recorrido aún nos faltaban 650 kilómetros aproximadamente, siendo este tramo y más próximo a Guerrero Negro el más accidentado, el camino estaba en muy mal estado - hoyos de un tamaño considerable -, por lo que el trayecto fue más lento y con algunos accidentes por rines rotos y otros problemas con la fauna local en la noche (vacas, liebres, conejos y zorros); con todo esto, lamentablemente, se obtuvo un saldo de 5 motocicletas dañadas. Con esta suma de puntos en contra, llegamos a las 2 de la mañana, y lo único que quedaba en este largo día era descansar.



El segundo día ya pintaba diferente con un buen desayuno en el hotel “Malarrimo” en Guerrero Negro, su nombre proviene de un barco ballenero que encalló “The Black Warrior”, dando origen al nombre de la laguna; junto con la laguna Ojo de Liebre y la laguna Manuela, esta población de apenas 16 mil habitantes existe principalmente por las salinas que fueron establecidas en 1954, siendo hoy la más grande del mundo (7 millones de toneladas al año). Otra de las maravillas de este lugar es la ballena gris, es aquí donde realizan su apareamiento y reproduccción, ya declarado como santuario.

En esta época del año hay una gran cantidad por lo que existe una muy buena probabilidad que no solamente se puedan ver a lo lejos, tal vez también tener la experiencia de tocarlas, un grupo de motociclistas realizaron una excursión en lancha para vivir esta experiencia, También tuvimos la oportunidad de visitar a las salinas en donde se puede ver de manera muy general como es su proceso. A los menos afortunados no les quedó otra opción de ver la reparación de sus motocicletas, solo quedando un saldo de dos sin reparación.



Salimos a las 3 aproximadamente de Guerrero Negro y nos dirigimos a Santa Rosalía a 226 kilómetros, ya con más tiempo para “turistear” un rato, nos detuvimos en San Ignacio a solo 150 kilómetros con una población no mayor a los 700 habitantes. ¿Qué hay ahí?, bueno pues, empecemos por que antes de la llegada de misioneros se llamaba Kadakaamán (que significa “Arroyo del carrizal” en idioma cochimí laymón). En el año de 1728 fue fundada la misión y terminada en 1786 por diferentes eventos se tardaron un rato, la zona en sí es un oasis y se encuentran una gran cantidad de palmas datileras. Al contar con una gran cantidad de agua y tener una buena calidad en la tierra, se prosperó la agricultura. 

En nuestra estancia, además de conocer la misión, la cual se encuentra en excelente estado, disfrutar su plaza central y la sombra de sus árboles, se puede disfrutar de la tranquilidad del lugar, sus helados, dátiles, café  y obvio una buena cerveza (encontrarán el Restaurant - bar - Victor´s).

Continuando la ruta, algo que seguramente es importante para los lectores, es el estado de  las carreteras, aún con los problemas del primer día por lo accidentado del camino, en lo general son muy divertidas, unos excelentes paisajes y muchas curvas que nos llaman a la diversión y a disfrutar el vaivén de estas “muy recomendables rutas”.

Esto me recuerda la llegada a Santa Rosalía, la famosa “Cuesta del infierno o del diablo” que los come curvas disfrutaran mucho. Continuando con el recorrido ya una vez que llegamos a nuestro destino de este día a el “Hotel Francés”, que data de 1885 y era una de las tantas propiedades de “La Compagnie du Boleo”  una concesión a una compañía Francesa, éstas propiedades eran construidas en madera y aún se conservan como en ese entonces, por lo que todo rechina y podría filmarse una buena película de suspenso. Para cerrar el día una buena cena con langosta y vino en el Restaurante El Muelle Sta Rosalia.

 


Ya en el tercer día, más descansados y disponiendo de la mañana para conocer e indudablemente para un buen desayuno el cual no le pide nada a la cena. En Santa Rosalía se cuenta con diferentes atractivos turísticos que van desde la Iglesia de Gustav Eiffel Instalada en Santa Rosalía en 1897, que es totalmente de hierro y algunos vitrales con un interior totalmente importado de Europa, otra opción es el Museo y Archivo General que se exhiben piezas y otros objetos de la minería antigua, además hay vistas a diferentes lugares a no más de 30 kilómetros o simplemente se puede disfrutar de las vistas del amanecer y sus playas.

Salimos a las 12 del día, ya saben “tanque lleno”, listos a conocer algunas playas en el trayecto y recorrer 221 kilómetros hasta Loreto. Las playas (3) todas increíbles, las fotos lo dicen por sí solo; en algunas de éstas se cuenta con pequeños lugares para comer, tomar cerveza y para muchos de los viajeros donde acampar. El recorrido hay que tomarlo con calma y disfrutar de estas vistas que no son muy habituales. También se encuentran algunos pequeños conventos, más curvas espectaculares y un excelente clima. 

Llegando a Loreto a muy buena hora nos detuvimos en “Del Borracho Saloon & Grill”, que tienen unas buenas hamburguesas y claro más cerveza; ya llegando al hotel final “Oasis”, muy recomendable y para poder tomar el resto del día con calma.  Vale la pena caminar por el malecón un buen atardecer, cerrar el día con un banquete de ostras quemadas, especialidad de la casa y un buen descanso.

 



El cuarto y último día de Loreto a La Paz, con algunas escalas en el camino y por recorrer 433 kilómetros con una recta muy aburrida de unos 200, pero no todo puede ser perfecto. Iniciamos el día con un buen desayuno en el hotel para aguantar el recorrido, aquí se dividió el grupo, algunos tomaron el avión el mismo día (un poco complicado), el resto para el día siguiente con más calma y algunos distraídos (me incluyo) que nos equivocamos en el vuelo de regreso lo cual fue todo un reto conseguir avión, pero eso ya es otra historia.

En el camino visitamos una de las misiones más antiguas de la zona, La misión de San Francisco Javier de Viggé (que significa del cochimí tierra elevada que domina el valle) Biaundó que se encuentra aproximadamente a 35 km y cuenta con 315 años, además del excelente estado en el que se encuentra. Existe un olivo que cuenta con la misma edad y en la fotografía que les dejo se puede ver el tamaño y antigüedad del misma.

La carretera para llegar aquí cuenta con excelentes vistas, es poco transitada, en ella cruzan diferentes ríos según la temporada y donde lamentablemente algunos de nuestros compañeros no la libraron resbalando por el exceso de musgo en la carretera, por suerte sin mayores consecuencias que un buen susto. Ya en el camino se realizaron algunas paradas en gasolineras y snacks, ya llegando a La Paz, donde los camiones ya esperaban para subir las motos para su pase en el ferry del día siguiente y llegada a la Ciudad de México. Aquí como todo relato terminó el viaje con una buena cena en el Restaurante Bismark-cito del malecón y esperar al día siguiente el avión de regreso.

Un buen viaje y muy recomendable. 






Saludos

@Foto_LuCaS



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